sábado, febrero 7


El bostezo.

Otra vez Antonino en un rincón de su vida. ¡Si! En los puntos suspensivos, puntos que guardan muchos recuerdos entre los escritos de la muchacha de la valija.
En esa época, en Ciudadela, los chicos podían jugar tranquilamente en las veredas. Sus hijos lo hacían mientras ella trabajaba y atendía la casa. Antonino iba a visitarlos los viernes por la mañana.
Llegaba temprano para disfrutar el día junto a ellos. Cuando los chicos lo veían llegar con su paso lento, su saco sport y bien compuesto, corrían a buscarlo y se le colgaban del cuello para darle un beso. El tambaleaba un poco porque escondía en una de sus manos un paquetito, casi siempre un frasco de jalea de membrillo y los consabidos chocolatines blancos. Almorzaban todos juntos y luego Antonino se iba a dormir su siesta eligiendo una de las camas de sus nietos. Ella ordenaba la cocina y luego a seguir con su trabajo; a coser las coloridas camisetas de arquero. Su esposo regresaba a altas horas de la noche, y ese trabajo, a pesar del cansancio, era una compañía.
Luego de la siesta Antonino le ayudaba a dar vueltas al derecho las camisetas y se las acomodaba; todo esto entre mate y mate, porque ambos eran muy materos…
Fue en uno de esos viernes que su hija al terminar la tarea, satisfecha canturreaba y luego exhalo un bostezo al tiempo que se desperezaba para quitar el cansancio del día. Antonino, tapándose la boca, hizo lo mismo.
- Papa, ¿por que sera que el bostezo es contagioso?
- Hija, ¡no lo se! Pero ya que estamos te voy a contar una historia que dicen, ocurrió alla en mi pueblo hace tiempo…


Nunca se había visto pareja igual. Hacia mas de un año que se habían casado y se los veía siempre juntos, uno al lado del otro, aunque por ese entonces, en esos pueblos chicos, no era costumbre ir del brazo o tomados de la mano por la calle y menos delante de la gente.
Siempre juntos, uno al lado del otro, mirándose con amor, ¡con mucho amor!...
Por la mañana, ella le llevaba la colación alrededor de las diez. Ni bien iba llegando la pequeña campiña, empezaba a llamarlo:
- ¡Giani, Giani, Gianin!... – hasta que Giani aparecía de improviso desde algún lado para tomarla de la cintura y estrecharla en un abrazo entre risas y besos. Elegían siempre la sombra de un viejo roble plantado al costado del huerto. Ella, feliz y diligente, desataba los nudos del paño blanco con que cubría la ollita donde traía la comida. Disponiendo todo sobre un blanco mantel echado sobre la hierba.
Era esa una ceremonia diaria que los dos disfrutaban plenos de amor. Ella recorría todos los días más de tres kilómetros entre castaños y viñedos para llegar a su lado. Por la tarde, el la montaba en su mula y regresaban al pueblo riendo y cantando. Un año de amores de tiernas miradas ansiosas y ardientes ¡ellos solos en la tierra!…
Un domingo, como tantos otros, fueron a misa. Era su lugar la segunda fila del ala izquierda la que daba frente al sagrario. Por entonces, la gente que podía, compraba o alquilaba le lugar para oír misa. Y ahí estaban ellos, juntos esperando al sacerdote, que ese día se demoraba debido a la extremaunción que debió dar a un anciano de un pueblo vecino.
Con la espera, algunos feligreses se impacientaban y otros se aburrían. En eso, Giani le dijo a su esposa:
- ¡Mira! En la otra ala se encuentra Francesco, mi viejo amigo. ¿No lo recuerdas?...
Ella giro la cabeza y respondió que si, al tiempo que exhalaba un bostezo. El amigo que los estaba observando, levanto levemente la mano para saludar al tiempo que el también bostezaba…
Gianin miro a su esposa, pero ya su mirada no era tierna. Reflejaba en sus ojos un frío punzante. En ese instante, llego el sacerdote, comenzó la misa.
A la salida, entre voces y saludos, la pareja se retiro furtivamente. El la tomo de la mano, apretándola demasiado e incitando a apurar el paso. Ella pregunto:
- ¿Esto por que?
No regresaron a la casa, la llevo casi arrastrando camino a las colinas y ella seguía preguntando ¡Por que!, sin tener respuesta. Caminaron y caminaron tropezando por momento con las piedras. Dejaron atrás los campos sembrados… el llanto de ella no lograba calmar la ira que el reflejaba en su rostro.
- ¡Le has hecho una señal a Francesco!- dijo- Yo los vi cuando al mirarse los dos bostezaron. Ella dijo que no, que fue casualidad, que nunca podría traicionarlo, que era muy grande su amor por el. El no escuchaba y siguió con ella a los tirones hasta la sima de la colina.
- Te llevare a un lugar de donde no puedas regresar; yo volveré solo al pueblo…

Ya anochecía cuando llegaron a una especie de cueva. Ella callo de rodillas y le imploro ya sin fuerzas que le creyera, que decía la verdad. El hacia caso omiso a su ruego; quedaron en silencio en la oscuridad del refugio y el cansancio también se apodero de el. Por un instante se conmovió un poco y fue en busca de leña seca para hacer fuego.
- Asi no pasaras tanto frío esta noche…
El fuego ardía. El se acostó de bruces para recuperar fuerzas para el regreso, los dos en silencio… La joven fue cayendo rendida al calor de las llamas su mirada perdida y entregada al cansancio. Bostezó, y el que la estaba observando respondió con otro bostezo igual…


Al calor del fuego, pasaron la noche reconstruyendo ese amor que seria interminable…


Anird Najela.
Noviembre de 1994.

14 comentarios:

Anird Najela dijo...

Agradezco a mi nieta que dejo descansar mi dedo índice y me paso el cuento con mucho amor.

¡¡¡¡¡Graciasss Jimeeee!!!!!!

dondelohabredejado dijo...

Qué maravilloso relato. Hermoso, hermoso, hermosísimooooooo!!!
Gracias por compartir esta joyita!!!
Un abrazote.

Anird Najela dijo...

Marina, Marina, Marina!!! Me parece mentira que ya hayas leído mi cuento. Recién salí a despedir a Jime y Facu y hará 15 minutos que lo terminó de pasar Jime porque no lo tenía en WORD; se lo fuí dictando del libro dondé participé con sis de mis cuentos en la Editorial Baobab. Marina estarán llegando a su casa y yá los llamo para contarles que me has leído mi cuento . Un abrazo enoooorrrmeee, ¡¡¡esto es mi vida!!!! Anird.

YA te vuelvo a llamar.

Anita dijo...

Anird: muy bonito relato. Muy de otras epocas...todos cuentan que el amor es el mismo aunque pasen mil años, pero creo que actualmente ya no es igual...el romanticismo casi ha desaparecido por completo....
Un beso y me encanto tu cuento!

Anird Najela dijo...

Anita : ¿Te gustó ?. para mi es un placer que te halla gustado!!!.El romance siempre se puede encontrar.¿Sabés Anita quién no lo encuentra? los que se casaron pór "casarse" o los que se casaron por "intereses"; pero el que lucha uno al lado del otro, apoyándose ,éso es Amor y ahi no puede faltar romance...
¡¡te quiero Anita!!! Anird.

P.D.:¿Cómo está el dedo de tu marido?... Creo que no me equivoqué!!!...¿No?...
Hoy es domingo, y ¡¡que lo pases muy bién!!!.

ALMA dijo...

Que belleza!!!!!!!!

Muero de amor por Antonino, con sus chocolatines, su menmelada de membrillo, sus mates y ayudando con las camisetas...su siesta!!!

Me encantó

Un beso

Anita dijo...

Anird: Gracias por acordarte de mi marido. El esta mucho mejor, ya dejo sus calmantes y no sufre de dolor! Sigue con fisioterapia pero creo que sera una rapida recuperacion.
Hoy es domingo y a diferencia de otros..hoy si fue una fiesta...pasamos todo el dia de cumplaños, pero igual los domingos tienen algo raro para mi...no lo se...por ejemplo este tiempo entre que llegamos a casa y vamos a dormir....no se explicarlo, los domingos son los domingos!!

Anird Najela dijo...

Alma : son casi las 12 y pasé a revisar y veo dos comentarios nuevos.¡gracias por hablar así de mi papá. Siempre digo que Dios me dió posibilidades de reconocer a mi padre después que me casé... Pude conversar mucho con él; dar mis opiniones y el las suyas. Mi madre falleció jóven.
Los chocolatines; el agradecer a Dios y a la hija que le cocinaba ricas comidas Diet por su Colesterol alto. Te agradezco a vos y a todos los que se están acercando a mi blogg. Con un nudo en la garganta, pero me iré a dormir ¡¡Feliz!!!. Un abrazote de Anird.

P.D.:Me emocionó leer los comentarios, perooo, tené en cuenta y creeme que soy ¡alegre y divertida!!!!!!!.

Anird Najela dijo...
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Anird Najela dijo...

Claro que me acuerdo ,Anita. También quería preguntarte si la lluvia fué algo compensadora...
siempre me gustó enterarme de todo lo del campo. Miro muy seguido el canal "RuraL".
yA PASÓ EL DOMINGO!! que la semana la pases muy bién!!!.
¡¡Gracias Anita!!por asomarte a mi casa... Con todo mi cariño: Anird.

Anónimo dijo...

¡¡¡Muy interesante anird!!! Me ENCANTO , gran historia, y es verdad muy contagioso es.... jajaja

¡¡¡SEGUI ASI!!!

¡¡¡MUY LINDO CUENTO!!!

Cristal...........

Anird Najela dijo...

¡Hola Cristal!; te estaba extrañando, pero como no tenés blogg no me puedo comunicar...
Hoy salí y estuve muy ocupada y recién ahora abrí la compu.
Me ayuda mucho, tu saludo y tu opiíón: Sos muy dulce y me hacés recordar a otra persona...Un abrazo con todo mi cariño: Anird.

Anird Najela dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anird Najela dijo...

¡¡¡Feliz día de los enamorados!!!, para todos los que cean en el AMOR...

En éste riconcito recuerdo a "mi AMOR", mi Vicente, y lo veo trayéndome el ramo de claveles rojos. Hubo veces que no se podía gastar para un ramo, y yo le decía:--¡Mi Amor, un solo clavel me bastaba!!... y el me contestaba que todo estaba bién; y me abrazaba y me besaba con fuerzas; fuerzas que salían del AMOR...

No se necesita tener el "Oro del Mundo" para ser Feliz...

¡¡¡FELIZ DIA PARA TODOS LOS ENAMORADOS!!! Anird.